Guía completa para estimular el lenguaje en casa y en el aula
Actividades lúdicas y juegos para ejercitar la lengua con niños
¿Qué son las Praxias Linguales y por qué son mágicas para el habla?
Las praxias linguales no son simples muecas; son el gimnasio de la boca. Son movimientos organizados que ayudan a los niños a ganar agilidad, fuerza y coordinación en la lengua. Al igual que un deportista entrena sus piernas, los pequeños necesitan entrenar su lengua para pronunciar correctamente sonidos difíciles como la /r/, /l/ o /d/. Este recurso gratuito está diseñado para convertir este entrenamiento en un juego divertido.
Dinámica 1: El Juego del Espejo "Mírame y Hazlo"
Para sacar el máximo provecho a estas fichas imprimibles, colócate frente a un espejo grande junto al niño. Muestra una de las tarjetas (por ejemplo, "Lamer el labio superior") y desafíalo a imitar el dibujo mirándose en el espejo. La retroalimentación visual es clave para que ellos mismos corrijan la posición de su lengua y tomen conciencia de sus movimientos.
Dinámica 2: El Cuento de la "Señora Lengua"
No uses las fichas solo como ejercicios repetitivos. ¡Crea una historia! Usa la ficha de "Limpiar dientes" y cuenta que la Señora Lengua es una escoba que barre su casita. Usa la ficha de "Tocar mejillas" imaginando que la lengua quiere ver qué hay fuera de la ventana. Al narrar una historia, los niños realizan el ejercicio de forma inconsciente y mucho más motivada.
Dinámica 3: La Oca o Dado de las Praxias
Imprime dos copias de este recurso gratuito. Recorta las imágenes y pégalas en las caras de un cubo de cartón o caja pequeña para crear un "Dado Gigante". Lancen el dado por turnos; el movimiento que salga es el que todos deben realizar. Es una actividad grupal excelente para el aula de preescolar que fomenta la imitación y la risa compartida.
Beneficios directos en la lectura y alimentación
Trabajar con estas láminas no solo mejora la dicción. Una lengua fuerte y ágil es fundamental para una correcta deglución (comer sin atragantarse) y gestiona mejor la saliva. Además, al mejorar la pronunciación, aumentamos la autoestima del niño al momento de leer en voz alta o participar en clase, eliminando barreras comunicativas desde temprana edad.